Qué es la baja autoestima: Causas, síntomas y características

que es la baja autoestima
francisco-carabantes

Hablar de baja autoestima es finalmente hablar de la percepción que tenemos de nosotros mismos. Y si hablamos de nuestro bienestar mental y emocional esa percepción de nosotros mismos juega un papel fundamental.

Las dificultades o los conflictos que podamos tener en nuestra vida muchas veces son pasajeros, de los cuales aprendemos y con los que nos fortalecemos. Sin embargo, aunque toda dificultad o problema pasa con el tiempo, también puede ocurrir que esto se vuelva algo recurrente. Y si esto ocurre, no es por las circunstancias en sí, sino por la percepción que tenemos de nosotros mismos en relación a dichas circunstancias.

Entonces, la atención no se debe poner solo en lo que ocurre sino en la mirada particular que tenemos sobre aquello que ocurre. Es muy importante ser conscientes de la continua valoración que hacemos de nosotros mismos en relación a las cosas que vivimos, porque esto condiciona en gran medida la forma en la que interactuamos con nuestro entorno.

Qué es la baja autoestima

Teniendo en cuenta que la autoestima es una percepción subjetiva de nosotros mismos, la baja autoestima es, por lo tanto, una percepción negativa de nosotros mismos, pero que no deja ser subjetiva.

La baja autoestima consiste en una percepción y en una valoración negativa de sí mismo en un sentido global, y es algo que incide en todas las áreas de nuestra vida.

Esta percepción es una imagen que se construye de uno mismo (mayormente de forma inconsciente) en base a nuestras vivencias, y que tiene una connotación negativa y pesimista de lo que somos y de nuestra vida. Y la infancia es una de las etapas que tiene gran repercusión en la baja autoestima.

Relación entre inseguridad y baja autoestima

La inseguridad hace referencia a aquello que puede significar un riesgo o un peligro, por lo que, no es seguro, genera dudas y desconfianza.

Cuando trasladamos esto a la persona, hablamos de una sensación de falta de seguridad, es decir, de peligro, de dudas y falta de confianza con respecto a algo o a sí misma.

La inseguridad está estrechamente ligada a la baja autoestima. Una persona con baja autoestima suele ser muy insegura, pero una persona que siente inseguridad no necesariamente tiene una baja autoestima.

La inseguridad es una sensación más bien puntual, es decir, podemos sentirnos inseguros con respecto a algo, pero sentirnos seguros en otros aspectos. Por lo que, la inseguridad es más bien un estado pasajero.

Por otro lado, la baja autoestima es un estado mental y emocional más global y permanente, que incide en todas las áreas de la vida de la persona. Por lo que, cuando existe una baja autoestima la inseguridad pasa a ser algo recurrente y generalizado en la vida de la persona.

Características de baja autoestima en una persona adulta

La persona con una baja autoestima tiende a mostrar alguna de las siguientes características:

Autocrítica

Tiende a ser muy autoexigente y crítica consigo misma, sobre todo, en un sentido moral. Su percepción se puede volver muy sesgada y tiende a valorarse a sí misma de forma muy negativa.

Puede tener una fuerte tendencia a buscar y/o resaltar sus fallos o dificultades. Le cuesta evaluar de forma equilibrada lo que hace. Es por esto que alberga un estado de insatisfacción y frustración constante.

Indecisión

Lo que hay de fondo de esta constante indecisión no es más que inseguridad. Esto lleva a que esté casi continuamente dudando de su juicio o su criterio, por lo que duda de este. Esto la puede llevar a evitar actuar en determinadas circunstancias, con lo que puede provocar más problemas, al no tomar decisiones o postergarlas.

Por lo que, esta indecisión esconde un temor exagerado no solo a equivocarse, sino también a generar problemas o no complacer a otros.

Perfeccionismo

Esa continua autocrítica y autoexigencia se termina transformando en un perfeccionismo casi crónico que finalmente no la deja disfrutar de las cosas, ya que quiere hacer todo de forma “perfecta”. Por supuesto, esa perfección está más bien bajo sus propias ideas y criterios, no es algo que otros le exijan necesariamente.

Por lo que, cuando no puede cumplir con esa “perfección” se suele sentir muy mal o aumenta la autocrítica e incluso la exigencia.

Sentimiento constante de culpabilidad

Esta percepción y valoración negativa que tiene la persona de sí misma la suele lleva a verse como la responsable o la culpable de distintas situaciones que, a veces no dependen realmente de ella.

Cuando las cosas no salen bien tiende a exagerar la magnitud de las cosas, no observa su comportamiento objetivamente y asume una culpa o una responsabilidad excesiva. Por lo que, le suele costar superar estas situaciones o se lamenta por ellas constantemente.

Excesiva complacencia

Otra característica de una persona con baja autoestima es la tendencia excesiva a querer complacer a los demás.

Esto tiene que ver, principalmente, con el gusto que siente la persona por cuidar, ayudar o apoyar a los demás en algún sentido. Los problemas surgen cuando ésta no es capaz de identificar un límite adecuado y sano para ella.

Entonces, lo que ocurre es que la persona tiende a buscar la aprobación de los demás, por lo que, tiene un temor a desagradar a otros. Y esto se puede traducir en la vida diaria en que le cuesta decir que no, le cuesta marcar límites, hacerse respetar y tiende a dejar su bienestar en segundo plano.

Hipersensibilidad a comentarios de terceros

Esta hipersensibilidad a las opiniones o las críticas de otros es producto de la percepción y valoración crítica que tiene la propia persona de sí. Es por esto que la persona con autoestima baja tiende a verse más afectada por los dichos de otros, al punto en que puede ver ofensas donde no las hay.

En una persona con baja autoestima algo muy frecuente es la valoración negativa de sí misma. Por lo que, se toma las críticas de los demás muy en serio porque en ella misma existe un alto grado de autocrítica.

Actitud defensiva

La inseguridad que hay en una persona con baja autoestima es lo que la lleva a tener una actitud defensiva porque se siente vulnerable. Y como a menudo se siente inferior y atacada por los demás, necesita constantemente protegerse o defenderse.

Tendencia a la hostilidad

Esta negativa percepción que la persona tiene de sí misma lo que provoca finalmente es una sensación de insatisfacción, malestar o de amargura constante. Y esto provoca que la persona esté más susceptible a reaccionar con hostilidad o con agresividad ante cosas incluso sin importancia.

Esta se puede mostrar molesta, a disgusto, irritable o insatisfecha porque en el fondo lo está consigo misma producto de esta percepción negativa o pesimista que tiene de sí.


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