La diferencia entre coaching y psicología – Descubre en qué se diferencian

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En general, las diferencias entre coaching y psicología son bastante claras y, aunque se suelen confundir, en la práctica existen diferencias evidentes entre una y otra.

El coaching es una disciplina bastante nueva, y todavía hay muchas personas que no la conocen o no saben bien en qué consiste y para qué puede ser útil. Podemos decir que, el coaching es todavía una disciplina en desarrollo, lo cual es una de las razones por las que se suele confundir con otras profesiones.

El coaching es una disciplina fundamentalmente humanista, esto quiere decir que está centrada en el crecimiento o el desarrollo de la persona. El coaching no es una disciplina orientada al desarrollo de habilidades técnicas ni al tratamiento de problemas psicológicos. Este es un proceso que ayuda a un individuo desarrollarse personalmente en algún sentido. Le ayuda a ampliar su perspectiva, a reconocer sus motivaciones y a encontrar sus propios recursos para resolver una situación o conseguir un objetivo.

A diferencia de la psicología, el coaching no tiene un enfoque médico o clínico de la persona, porque no aborda ningún tipo de enfermedad física o trastorno psicológico. El coaching sí trabaja a nivel psicológico, pero lo hace para que la persona reflexione más profundamente sobre su situación, amplíe su mirada de las cosas y genere un cambio interior que le permita generar cambios en su forma de interactuar con su entorno.

En este artículo explicaré las principales diferencias que entre el coaching y la terapia psicológica.

¿En qué consiste la terapia psicológica?

La psicología es un campo bastante amplio, es por esto que, para definir la diferencia entre coaching y psicología me voy a referir a ésta como terapia psicológica.

Dentro de la terapia psicológica hay distintas formas de llevar a cabo esa terapia (abordajes terapéuticos). Esto quiere decir que, en la práctica no todos los psicólogos van a hacer terapia de la misma manera. Y estos distintos abordajes terapéuticos se producen, principalmente, por la rama de la psicología con la que trabaje el propio psicólogo. Es decir, según el enfoque psicológico del psicoterapeuta se determinará el enfoque que tenga del paciente y la manera en la éste que va a abordar la dificultad de esa persona.

Y para conocer en que consiste la terapia psicológica nos será de utilidad conocer las distintas fases por las que esta se compone.

Fases de la terapia psicológica

La terapia psicológica en general tiene distintas fases o etapas, y estas fases son las siguientes:

Fase de evaluación

En esta fase el psicólogo generalmente desarrolla lo que se denomina una «alianza terapéutica» o «rapport positivo». Y esto consiste en generar un clima de confianza, de empatía en el que el paciente se sienta cómodo y seguro. Y también, busca conocer al paciente y saber qué es lo que le está pasando.

En esta fase se establecen los objetivos terapéuticos, que se definen entre el paciente y el psicólogo.

Fase de intervención

Esta es la fase en la que se van a conseguir esos objetivos, es decir, es la fase de la terapia en sí. Fase que varía dependiendo del psicólogo.

En general, lo que se hace en todos los casos es que se utilizaran una serie de recursos, técnicas o dinámicas que van a ayudar al paciente a conseguir esos objetivos establecidos.

Fase de seguimiento

Una vez que ha habido cambios importantes, que la vida del paciente ha mejorado significativamente se pasa a la fase de seguimiento.

En esta fase las sesiones son más espaciadas en el tiempo. Puede ser una sesión al mes, luego una sesión cada tres meses y así hasta llegar a ser, por ejemplo, una sesión al año. En esta fase, si todo va bien se da por terminada la terapia psicológica.

En qué se diferencia el coaching de la terapia psicológica

La principal diferencia entre coaching y psicología se encuentra en el tipo de problemáticas que abordan y la manera en que las abordan. El coaching tiene una orientación hacia el desarrollo de la persona, está fuertemente orientado a las soluciones y a la consecución de objetivos. La psicología, aunque también puede ayudar en el desarrollo de la persona, ésta suele estar más centrada en tratar patologías o trastornos psicológicos.

Por ejemplo, en una mala relación de pareja en la que hay constantes conflictos y discusiones tanto el coaching como la psicología pueden ayudar a resolver aquello. Sin embargo, el coaching puede mejorar esa mala relación en un nivel más primario. Es decir, ayudar a ambos a encontrar sus propios recursos para mejorar la relación. Pero, si el problema es más complejo o se ha agudizado más, por ejemplo, hay dependencias, abusos, violencia psicológica o física un proceso de coaching no es lo adecuado, y una terapia psicológica puede aportar las herramientas para ayudar a la persona en esos casos.

El coaching está más orientado a que la persona encuentre sus propios recursos y soluciones ante un problema o dificultad. Podemos decir que, en términos generales, el coaching aborda las problemáticas de una persona en un nivel más primario.

La psicología puede abordar las mismas problemáticas que abordaría el coaching, pero también puede abordar asuntos más complejos que el coaching no puede. Por ejemplo, traumas, fobias, miedo patológico, problemas de sexualidad, personas abusadas sexualmente, depresión, trastornos alimenticios, crisis de pánico.

Es complicado explicar las diferencias que hay entre la labor de un coach y la de un psicólogo, ya que en ambos casos depende de la rama o la corriente, del contexto y del problema en concreto. No es la misma labor la de un coach que entrena a un equipo o a un deportista, que la de un coach que aborda los problemas que tiene un ejecutivo en su empresa. Y lo mismo ocurre con la psicología, hay tantas ramas, aplicaciones y contextos que se dificulta explicar de una forma concreta.

Sin embargo, se pueden establecer ciertas diferencias entre un coach y un psicólogo en un sentido más general.

La labor del coach consiste en ayudar a una persona a que desarrolle o potencie sus capacidades y recursos en algún ámbito de su vida. Y esta labor el coach la puede llevar a cabo de una manera más directiva, aconsejando o diciendo qué hacer. O, la puede llevar a cabo desde una no directividad, es decir, acompañar a la persona en su proceso de toma de conciencia en vez de interferir o incidir en él.

La formación que tiene el coach está orientada hacia el desarrollo personal, al desarrollo del potencial de una persona más que a tratar problemas psicológicos. El coach podemos decir, es un experto en ello, sabe cómo ayudar a la persona a que indague en sí misma para que se desbloquee y resuelva o consiga lo que está necesitando.

Por otro lado, la labor del psicólogo, aunque te puede ayudar en tu desarrollo personal, está más orientada a los problemas psicológicos, a esas dificultades que afectan tu equilibrio o salud mental-emocional.

La formación que recibe un psicólogo es más extensa y profunda en el conocimiento de una persona, por lo que, está capacitado para tratar asuntos más complejos.

Otra diferencia entre coaching y psicología es que el coach en las sesiones no necesita conocer ni entender a fondo lo que le pasa a la persona para ayudarla, pero el psicólogo sí lo requiere. Veamos un poco más en detalle qué hace cada uno en la sesión.

Qué hace un coach y un psicólogo en la sesión

Si nos centramos en la labor de un coach y de un psicólogo (psicoterapeuta) en el ámbito de una sesión, podemos decir en general que:

El coach no analiza la personalidad, no busca conocer la vida de la persona y no diagnostica, porque no tiene las facultades para ello y además no las requiere para hacer su labor.

El psicólogo o psicoterapeuta sí necesita analizar a la persona, conocer su vida o parte de ella y necesita hacer un diagnóstico para realizar su labor.

Por lo tanto, el coach en una sesión se centra más bien en el presente de la persona, en su futuro, en ayudarla a descubrir sus motivaciones, recursos y definir sus objetivos. Centra la sesión en el problema actual que tiene la persona y orienta la sesión hacia la búsqueda de soluciones y la consecución de objetivos.

Por otro lado, el psicoterapeuta se centra en recabar información sobre la persona para conocerla y conocer su problema. El psicólogo necesita, tanto para iniciar la terapia como para llevar a cabo un tratamiento, entender por qué o dónde se origina conflicto de la persona. Y este proceso de recabar información le suele tomar de dos a cuatro sesiones, y luego de eso emite un diagnóstico en el que se define el tratamiento.

Es por esto que, un proceso de coaching suele ser más breve que una terapia psicológica porque, el coach está tratando un conflicto o un bloqueo en la persona. Y el psicólogo suele tratar un problema o un trastorno psicológico en la persona que es más complejo. Este es un proceso que requiere de mayor tiempo y profundización. Es por esto que el psicólogo necesita recabar más información sobre la persona.

En conclusión

En términos generales, la diferencia entre coaching y psicología fundamental es que el coaching está orientado a ayudar a la persona a que supere aquello que bloquea su potencial o que limita sus capacidades. Y en este sentido, suele ser más efectivo que una terapia psicológica porque está mucho más orientado a las soluciones que al análisis de problemas.

Por otro lado, la terapia psicológica suele estar más orientada a tratar problemas psicológicos que impiden a la persona funcionar con normalidad en su vida. Y en este sentido, es más efectiva y más apropiada que un proceso de coaching ya que tiene un mayor conocimiento de la persona.


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