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Autoestima


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autoestima
francisco-carabantes

La autoestima, concepto o constructo psicológico que se refiere a la percepción global que una persona tiene de sí misma.

Tanto se ha hablado sobre la autoestima que, a pesar de ser un concepto proveniente del campo de la psicología este se ha vuelvo también de uso popular.

El estudio de la autoestima ha sido de interés de diversos teóricos, ya que tiene gran relevancia en distintos trastornos psíquicos, por lo que, esta tiene una estrecha relación con el bienestar y la salud de las personas.

Qué es la autoestima

La autoestima es la percepción que una persona tiene de sí misma y, a su vez, la valoración que esta hace de esa percepción de sí misma. Cuando hablamos sobre qué es la autoestima, hablamos de una percepción global y que se vincula con el aspecto emocional-afectivo y con el ámbito social de la persona.

La autoestima hace referencia a la forma habitual de pensar, sentir y comportarse. Esta percepción de sí mismo se desarrolla en función de los juicios que hacemos con respecto a nuestras vivencias personales en general. Esta no es innata ni rígida, sino dinámica y se genera a raíz de la historia de cada persona.

Es el resultado de los sentimientos y acciones que surgen a lo largo de la vida. Son estos juicios y valoraciones constantes los que van dando forma y sustentan esa percepción y sentimiento que se tiene sobre sí mismo.

Podemos decir que, la autoestima es de carácter socio-afectivo y hace referencia a un proceso psicológico complejo. Esta tiene que ver con la percepción, la imagen, el autoconcepto y la propia estima (respeto, valoración) que tiene una persona de sí misma.

Sin embargo, la autoestima es un concepto y una definición hipotética dentro de una teoría científica, la cual intenta explicar un proceso psicológico que se desarrolla a lo largo de la vida de las personas.

Esto quiere decir que esta es un constructo psicológico, no es algo tangible ni localizable en el cerebro. Es como utilizar una “etiqueta” para distinguir un fenómeno mental de otros fenómenos mentales, dentro del complejo y misterioso ámbito de lo que llamamos psique humana.

Origen del término

La autoestima es un término que surge en la psicología y que ha sido estudiado por gran cantidad de expertos. Sin embargo, ha traspasado el ámbito netamente científico hasta llegar a tener un uso popular.

Del origen del término se tiene conocimiento que surge a finales del siglo XIX. William James hace referencia a este autoconcepto en su libro Los Principios de la Psicología.

Tiempo después, a mediados del siglo XX este término adquiere mayor protagonismo, sobre todo en el tratamiento de los trastornos psíquicos. Ha sido de gran interés clínico debido a la relevancia que tiene con las diversas psicopatologías como, por ejemplo, los trastornos alimentarios, de personalidad o en la predicción de la depresión.

La psicología y la autoestima

La psicología es un campo amplio, por lo que, el concepto de autoestima varía en función de la rama de la psicología que la aborde.

Para el psicoanálisis, por ejemplo, la autoestima está estrechamente relacionada con el desarrollo del ego. Por otro lado, para la psicología humanista la autoestima es un concepto más holístico, y está ligada a la autorrealización del ser humano.

A principios del siglo XX se redujo el estudio de los procesos mentales, las emociones y los sentimientos debido a la influencia de la psicología conductista. La cual se enfocó hacia el estudio objetivo de los comportamientos en relación con el medio.

Hasta ese entonces, la autoestima era considerada una hipótesis que no era factible de medirse de una manera rigurosa. Sin embargo, a mediados del siglo XX con la psicología humanista ésta asume mayor protagonismo, y cumple un papel fundamental en el tratamiento de los trastornos psíquicos.

Se comenzaron a utilizar nuevos elementos que permitían comprender los motivos que llevan a las personas a considerarse poco valiosas e incapaces de afrontar por sí mismas nuevos desafíos.

La escala de autoestima de Rosenberg

Y dentro de estos nuevos elementos para comprender mejor la autoestima encontramos la escala de autoestima.

La escala de autoestima fue desarrollada por Morris Rosenberg, y es una de las herramientas más utilizada para la medición global de la autoestima.

Rosenberg fue profesor y doctor en sociología, y en 1965 desarrolla un instrumento de medición de la autoestima llamada Escala de Autoestima. Desarrollada originalmente para medir la autoestima en adolescentes, es actualmente una de las más utilizadas para la medición global de la autoestima.

La autoestima es un constructo psicológico de gran interés clínico por su asociación con diversos cuadros psicopatológicos, con el estrés y con el bienestar general.

Debido a esto, el estudio de la autoestima es un aspecto primordial en la investigación psicopatológica, por lo que, se hacía necesario disponer de instrumentos adecuadamente validados para su evaluación.

La escala de autoestima es un instrumento unidimensional que incluye diez ítems que se centran en los sentimientos de respeto y aceptación de sí mismo. Una mitad de estos ítems están enunciados de forma positiva y la otra mitad está enunciada de forma negativa. Y esta se responde en una escala de cuatro alternativas, las cuales van desde “muy de acuerdo” a “muy desacuerdo”. 

¿Cuándo se forma la autoestima?

La imagen mental que tenemos de nosotros mismos, las valoraciones que hacemos de nuestro aspecto físico y de nuestras capacidades se van formando a lo largo de la infancia en conjunto con la personalidad.

Esta percepción que tenemos de quienes somos evoluciona en función de las experiencias que vamos viviendo. Es en la etapa más temprana de nuestra vida que se crean los cimientos acerca de este concepto y sentimiento hacia nosotros mismos. Y, aunque se crean ciertas bases duraderas, esto no es algo rígido sino que se va modificando en nuestras vidas.

Una característica principal de la autoestima es que se va desarrollando y modificando a lo largo de la vida según las vivencias e interacción con otras personas. Por tanto, de niños no nacemos con una autoestima desarrollada, esta se desarrolla a través del tiempo y de la interacción con el entorno.

Y, en este sentido, uno de los contextos principales que inciden en esta percepción de nosotros mismos es la familia. La relación con los padres o la ausencia de estos, el trato con las personas más directas del núcleo familiar suele tener gran incidencia en la autoestima.

Un entorno potenciador y validador o un entorno negativo en las primeras etapas de nuestra vida puede ser fundamental para el desarrollo de una equilibrada o baja autoestima. De esta forma, la familia, la escuela y los amigos, en la infancia y la adolescencia, son una gran influencia en desarrollo de esta imagen de uno mismo.

¿Por qué es importante la autoestima?

La autoestima es importante básicamente porque es la percepción y la valoración que tenemos de nosotros mismos. Y dicha percepción y valoración incide en los distintos ámbitos de nuestra vida porque tiene estricta relación con nuestra identidad.

Esta percepción o las ideas que tenemos sobre lo que somos pueden ser tremendamente determinantes en la vida de una persona, no tanto por las ideas en sí, sino por la tendencia inconsciente a dejarse llevar por ellas.

Las personas tienen una fuerte tendencia a juzgarse y evaluarse constantemente a sí mismas, dicho de otro modo, están constantemente criticando lo que son. Y así como lo hacen consigo mismas, también lo hacen con las demás personas. Este es un círculo vicioso que fomentan las personas entre sí.

Mantener una percepción crítica o negativa de lo que soy o la constante desvalorización, tendrá inevitablemente un impacto en mi vida. Tarde o temprano va a incidir no solo en todas las áreas de mi vida, en mayor o menor grado, sino en mi salud mental.

Por lo que, el problema no está en que disminuya la autoestima, el problema surge cuando alimentamos y nos dejamos llevar por esas ideas. La autoestima es finalmente una percepción subjetiva porque está íntimamente relacionada con los juicios, las interpretaciones y los sentimientos propios de cada persona. Y, al ser una valoración subjetiva no siempre es acorde a la realidad.

La incapacidad de las personas de reconocer este patrón inconsciente, inevitablemente conllevará a que sigan provocándose sufrimiento a sí mismas. Y a su vez, traspasándolo a los demás.

Entonces, más importante que esforzarnos en tener una alta autoestima, es importante ser conscientes de los pensamientos y sentimientos por los que nos dejamos llevar a diario. Cuando somos conscientes de ello es cuando realmente podemos evitar dejarnos arrastrar por ello.

Aspectos de la autoestima

La autoestima se puede dividir en tres aspectos principales.

Aspecto cognitivo

Hace referencia a las ideas que tenemos sobre nosotros mismos (autoconcepto). Es decir, los juicios, las creencias, las opiniones que hacemos de nuestra forma de ser. Es la representación mental que cada persona se forma acerca de sí misma, representación que varía con el desarrollo de la persona.

Por lo tanto, este aspecto hace referencia a las creencias y opiniones sobre nosotros mismos que determinan como es organizada y usada esa información.

Aspecto emocional

Este aspecto hace referencia al sentimiento de lo favorable o desfavorable, de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros. Es la sensación o el sentimiento que nos produce esta idea de nosotros mismos.  Es decir, es la respuesta emocional generada por estas ideas, juicios o valoraciones de uno mismo.

Es el sentimiento que lleva consigo la valoración de lo que hay de positivo y negativo en nosotros mismos.

Aspecto conductual

Hace referencia a lo que decidimos y hacemos en base a esta percepción y sentimiento de nosotros mismos. El actuar coherente con respecto a lo que se piensa y siente sobre sí mismo.

La intensión y decisión de actuar dada por la percepción y continua valoración, muchas veces inconsciente, que hacemos de nosotros mismos.

La escalera de la autoestima

Hay autores que establecen que la autoestima posee varios componentes, y que estos se desarrollan consecutivamente. A este proceso de desarrollo de la autoestima le llaman la Escalera de la Autoestima. (No confundir con la Escala de Autoestima de Rosenberg, que es un instrumento de medición de esta)

Esta escalera está compuesta de la siguiente manera:

Autoconocimiento

Hace referencia a conocer cuáles son las necesidades y habilidades. Las cualidades físicas y psicológicas, y la observación de los comportamientos y la conciencia de los motivos de estos.

Autoconcepto

Hace referencia al conjunto de ideas y creencias que la persona tiene de sí misma. Ideas y creencias que se reflejarán en la conducta de la persona.

Autoevaluación

Esta hace referencia a la capacidad de la persona de evaluar las cosas que son buenas, porque le satisfacen, le enriquecen y le hacen crecer y aprender. Y considerar las cosas que son malas, porque no le satisfacen, le hacen daño y no le permiten crecer.

Autoaceptación

La autoaceptación tiene que ver con reconocer los distintos aspectos de sí mismo y aceptarse tal como se es, desde lo físico, psicológico y social.

Auto respeto

El auto respeto tiene que ver con permitirse el espacio para satisfacer las propias necesidades y vivenciar los propios valores. Expresar y gestionar de forma adecuada los sentimientos y emociones, sin dañarse a uno mismo ni caer en la culpa.

Considerarse digno y merecedor de bienestar y felicidad y no permitir que otros le priven a uno ese bienestar y felicidad.

Autoestima

En este aspecto se resumen los demás. Si la persona desarrolla autoconocimiento y es consciente de sus creencias. A la vez que sabe evaluar lo que es bueno y malo para ella, y se acepta y se respeta tendrá una autoestima equilibrada.

Estos aspectos se desarrollan de forma consecutiva, es decir, el desarrollo de uno de estos elementos aportará al desarrollo de los demás. Y así cada nivel se desarrolla en base a los demás.

Autoconcepto y autoestima

Un término estrechamente relacionado con el de autoestima es el de autoconcepto. Y es importante saber diferenciar uno de otro ya que no hacen referencia a lo mismo.

El autoconcepto hace referencia a las ideas y creencias que tenemos de nosotros mismos. Y, la autoestima es la valoración o la manera en que juzgamos esas ideas de nosotros mismos.

Diferencias entre autoestima y autoconcepto

  • El autoconcepto está formado por ideas que se pueden describir y expresar.
  • El autoconcepto tiene que ver con ideas descriptivas de uno mismo. (Ej. Estoy delgado)
  • El autoconcepto tiene que ver más con los pensamientos, con las ideas.
  • El autoconcepto es más fácil de cambiar, ya que se puede modificar por ideas o creencias más útiles.
  • La autoestima hace referencia a una percepción más bien global subjetiva y difícil de expresar.
  • La autoestima es la valoración positiva o negativa de esa idea. (Ej. Que bien me veo delgado)
  • La autoestima está más ligada a lo subjetivo y emocional.
  • La autoestima es más difícil de cambiar porque no obedece a la lógica, sino a la memoria emocional al igual que, por ejemplo, las fobias.

En conclusión, el autoconcepto hace referencia a ideas de nosotros mismos, más o menos, específicas y descriptivas. Y, la autoestima es una valoración de ese autoconcepto, y a su vez, una percepción más global de nosotros mismos basada en nuestras vivencias.

No se trata de conceptos excluyentes, ambos fenómenos se complementan y ocurren conjuntamente. Es decir, un autoconcepto positivo conduce a una autoestima positiva, y viceversa.

Diferencia entre amor propio y autoestima

La autoestima es una percepción y valoración de sí mismo. Esta percepción y valoración de sí mismo está condicionada por las vivencias personales del entorno.

El amor, en su esencia, no tiene que ver con juicios o valoraciones de ningún tipo, sino con un estado de conciencia. En un sentido más profundo o espiritual, si se quiere, el amor no tiene que ver con determinadas ideas, sino con un estado interior de aceptación.

Y, para que surja verdadera aceptación tienen que dejarse a un lado los constantes juicios y las valoraciones. Dejar de lado las ideas de “soy esto” o “soy aquello” y comenzar a estar a gusto lo que es.

El verdadero amor no surge de un razonamiento y tampoco de los juicios, sino del silencio o la quietud interior. Si no hay silencio es porque lo que predomina es el ruido (los juicios), lo cual impide experimentar el amor en su esencia.

La autoestima es un conjunto de percepciones y valoraciones subjetivas y condicionadas, principalmente, por el entorno. Y el amor, o el amor en su esencia, no tiene que ver con juicios de valor, sino con un estado natural de aceptación. Un amor que no está condicionado por lo que soy o no capaz de hacer ni por lo que tengo no tengo en la vida.

El amor es un estado que surge naturalmente cuando se deja de lado la necesidad de estar juzgando, criticando o catalogando. Los constantes juicios de valor o la negatividad que generan las personas es lo que no les permite experimentar un amor más profundo.

En este sentido, el verdadero amor propio no requiere de albergar ideas o de creencias positivas sobre uno mismo, sino de lo contrario, dejar de lado los juicios. Cuando esto ocurre puede surgir la paz, la cual es finalmente amor, ausencia de conflictos, aceptación.

Diferencia entre autoconfianza y autoestima

La confianza puede referirse a varias cosas, sin embargo, la confianza que se asocia a la autoestima tiene que ver con la confianza en sí mismo, que se suele denominar autoconfianza.

La autoconfianza tiene que ver con un estado de ánimo que surge cuando sabemos, de alguna manera, que algo que queremos lo podemos conseguir. Esta confianza puede ser a tal punto que, puede llegar a ser un fuerte sentimiento de certeza de que seremos capaces de hacer o conseguir tal cosa.

Por lo que, la autoconfianza está muy ligada a las acciones, es decir, a la capacidad o habilidad de la persona de poder lograr algo. Por lo general, este tipo de confianza suele fundamentarse en experiencias pasadas de nuestra vida.

La autoconfianza no es algo estático sino algo que varía en las personas. Y varía principalmente por la percepción que se tiene de sí mismo, es decir, la confianza se va a ver influida por la autoestima.

Por lo tanto, la autoconfianza está relacionada con cuán capaz se ve y se siente la persona con respecto a hacer o conseguir determinada cosa. Y la autoestima es esa valoración general que hace la persona de sí misma, que involucra sus juicios, creencias y experiencias previas.

Podemos decir que, la autoconfianza está contenida en la autoestima, por lo que la autoestima, al ser una percepción subjetiva, puede afectar la confianza de la persona.

Por ejemplo, una persona puede estar mental y físicamente capacitada para hacer algo, pero si tiene una percepción más bien negativa de sí misma, su actuar o su rendimiento puede verse afectado. Incluso, la persona puede verse a sí misma incapaz de hacer aquello, aun cuando es intelectual y físicamente capaz de hacerlo.

Pilares de la autoestima

Los pilares de la autoestima hacen referencia a una serie de factores en los que se fundamenta una autoestima equilibrada. Nathaniel Branden (psicoterapeuta) es quien propone un conjunto de “prácticas de vida” que él considera los seis pilares de la autoestima.

  1. La práctica de vivir conscientemente
  2. La práctica de aceptarse a uno mismo
  3. La práctica de aceptar responsabilidades
  4. La práctica de afirmarse a uno mismo
  5. La práctica de vivir con propósito
  6. La práctica de vivir con integridad

1. Vivir conscientemente

Este aspecto implica ser consciente de nuestros pensamientos, sentimientos, capacidades y de la forma que tenemos de relacionarnos.

2. Aceptarse a uno mismo

Esto implica el reconocimiento del propio valor y la dignidad personal, y la aceptación de las propias cualidades.

3. Ser autoresponsable

Este aspecto implica asumir la responsabilidad por las propias decisiones y acciones.  A su vez, de los deseos, la expresión de los pensamientos, sentimientos, metas, y la responsabilidad por el propio bienestar.

4. Autoafirmación

Este aspecto implica respetar los propios deseos, necesidades y valores y expresarlos de forma adecuada en nuestro entorno.

5. Vivir con propósito

Este aspecto implica la capacidad de plasmar nuestras ideas en la realidad, fijar metas y actuar para conseguirlas.

6. Vivir con integridad

Esto implica la congruencia con la que se vive internamente y con lo que se muestra en el exterior.

Una autoestima sana no consiste en verse como alguien excepcional, extraordinario y que realiza cosas increíbles. Una autoestima sana implica una percepción y una valoración objetiva y realista de sí mismo. Percepción que va a acompañada de un sentirse a gusto con quien se es en este momento.

Tipos de autoestima

Los tipos de autoestima tienen que ver con una clasificación que se hace de los grados de autoestima que existen y que puede presentar una persona. Entonces, ¿cuántos tipos de autoestima hay?

Autoestima alta

La autoestima alta o positiva hace referencia a la sensación de valía, de satisfacción en la vida y de reconocimiento de las propias capacidades que tiene una persona. Lo que le permite abordar las distintas circunstancias de una forma equilibrada y efectiva.

Este tipo o grado de autoestima caracteriza a la persona por tener confianza en sí misma, una percepción positiva de sí misma y un sentido de poder salir adelante. Lo cual conlleva a que se sienta bien preparada, capacitada y con disposición a realizar sus actividades y a compartir en general.

Autoestima media

Este tipo de autoestima indica cierta inestabilidad en la persona con respecto a su sentido de valía, satisfacción y capacidades.

Es un grado medio porque ésta suele fluctuar entre una percepción fuerte o equilibrada y una percepción baja o insegura de sí mismo. En este tipo de autoestima el sentido de valía y de poder salir adelante no es fuerte sino inestable.

Autoestima baja

La baja autoestima hace referencia a un estado y a una visión de sí mismo relacionada, principalmente, con la incapacidad, la inseguridad o temor, el fracaso y la sensación de poca valía.

Además de estos tres tipos, también se ha planteado un cuarto tipo de autoestima. Y esta se denomina “autoestima inflada”. Esta hace referencia a aquellas personas que se dejan llevar por la jactancia, por el deseo de demostrar, menospreciar y demostrar su superioridad ante los demás. Sin tener en cuenta el respeto, la benevolencia y las buenas relaciones con otros.

La autoestima en la infancia

Al llegar a este mundo, el niño está completamente indefenso y es muy vulnerable a lo que ocurre en su entorno. Su supervivencia depende de los cuidados que le proporcionen sus padres o las personas que estén a su cargo.

En estos primeros años el niño recibe de la familia, en mayor o menor medida, el afecto y las primeras enseñanzas. Es así como va desarrollando la concepción de sí mismo y del mundo a través del cuerpo, los afectos y las vivencias.

Alrededor de los 6 años se produce un cambio importante en su autoestima, que tiene que ver con la relación que establece con niños de su misma edad, con los que se relaciona a diario.  Se comienza a producir una comparación social, y las valoraciones que hacen de sí mismos son más objetivas y realistas.

Luego, a partir de los 7 u 8 años la autoestima se va asentando y tiene un sentido más global que antes. En esta etapa, la educación y los hábitos familiares tienen una influencia significativa en la autoestima del niño, sin embargo, esto no es lo único.  

La relación con profesores, compañeros, amigos y los distintos ambientes con los que interactúe, también serán significativos para que se desarrolle una autoestima alta en el niño o para que desarrolle una autoestima baja en la infancia.

La autoestima en la adolescencia

Esta etapa se caracteriza por la experiencia de acontecimientos nuevos para el niño que comienza a ser un adolescente. Acontecimientos que a veces pueden llegar a ser estresantes. Estas nuevas experiencias pueden suponer un desafío para la percepción que estos tienen de sí mismos y para su equilibrio emocional.

Los primeros años de la adolescencia suelen ser un periodo especialmente importante para la formación de la autoestima. Los jóvenes de estas edades tienden a manifestar constantes fluctuaciones y una disminución en su autoestima, lo que suele cambiar a medida que avanza la adolescencia.

Esta disminución o fluctuación en la autoestima tiene que ver, principalmente, con los cambios físicos corporales, las dificultades académicas y sus relaciones sociales (compañeros o amigos). Aquellas áreas en las que el adolescente percibe que son sus propias habilidades las que le llevan a satisfacer su auto valía.

Por lo que, esta inestabilidad en la autoestima viene dada por cómo se percibe a sí mismo y por cómo es visto y tratado por los demás. A su vez que, experimentan los primeros éxitos y fracasos de su vida adolescente, en la que se ve implicada su auto valía. Y esto, puede dar pie para que desarrolle una buena autoestima o una baja autoestima en la adolescencia.

En esta etapa se conforma y construye en gran medida la identidad del adolescente. La percepción y la valoración que tiene éste de sus características y atributos propios incidirá, en mayor o menor grado, en su equilibrio mental y emocional, y en sus relaciones sociales cuando llegue a su vida adulta.

La autoestima en la adultez

Aunque la autoestima no es algo rígido, sino que experimenta cambios a lo largo de la vida, ésta en la adultez ya está mucho más conformada.  

El adolescente comienza a ser adulto y experimenta distintas vivencias y afronta nuevas responsabilidades. Así como también surgen en él nuevas necesidades, motivaciones y objetivos, ya que en esta etapa posee mucha más autonomía.

Comienza a desarrollar sus habilidades y sus conocimientos al interesarse por algún tipo de profesión u ocupación. Y se percibe a sí mismo como una persona más autónoma, independiente, capaz de decidir y actuar por sí mismo y de afrontar mayores desafíos.

Entra a formar parte de la sociedad al desempeñar un trabajo. Se relaciona de otra manera con los demás, estableciendo vínculos más profundos, estables y duraderos. Sus relaciones amorosas suelen ser cada vez más significativas, al punto en que puede decidir formar su propia familia. Y, el nivel de autoestima influye en la relación de pareja.

La percepción y la valoración que hace la persona de sí misma cambia en esta etapa debido a las distintas experiencias por las que ha pasado, en las que ha desarrollado su propia autovalía y ha tenido sus propios aprendizajes. Estos distintos contextos o ámbitos en los que se ha expandido su vida, a su vez, inciden en su autoestima en un sentido u otro.

Los factores que influyen en la autoestima

Como ya he mencionado en este artículo, la autoestima es la percepción y la valoración global que hace una persona de sí misma. Por lo que, esta percepción y valoración es subjetiva, y muchas veces no se ajusta a la realidad, porque se sustenta en juicios e interpretaciones.

El factor fundamental que influye en la autoestima de una persona son precisamente los juicios de valor, ya sean propios o emitidos por otras personas. Todo el sentido de identidad y de valía de una persona se puede ver potenciado o disminuido producto de sus propios pensamientos, ideas o creencias.

Por supuesto, la autoestima se va a ver influenciada también por el entorno en el que se desenvuelva la persona. Y los principales ámbitos que influyen en la autoestima son:

Ámbito familiar

Los padres influyen significativamente en la autoestima de la persona, principalmente durante la infancia y la adolescencia. La comunicación, los afectos, la educación, la relación y convivencia en general influirá de forma significativa en la persona.

Ámbito sentimental

Las relaciones de pareja sin duda, sobre todo en la adolescencia, son un factor que influye significativamente en la percepción y valoración que tenga la persona de sí. Ya sea una relación establecida o sean los primeros contactos con otros por los que se sienta atraída la persona. Las distintas vivencias o los éxitos y fracasos que experimente en sus relaciones tendrán una influencia en su autoestima. 

Ámbito laboral

El ámbito laboral, aunque en menor medida, también ejerce cierta influencia en la autoestima de la persona. La experiencia en el mundo laboral tiende a influir en la percepción que tenga de sí misma, facilitando o bloqueando el desarrollo de nuevas habilidades. Limitando o potenciando el desempeño laboral o la consecución de metas.

Características de una persona con autoestima alta

La autoestima tiene que ver con los juicios que hace la persona de sí, y con la connotación que le da a esos juicios o ideas (positivos o negativos).

Por lo que, la característica principal de una persona con alta autoestima es que tiene una percepción realista o equilibrada de sí misma. Y esto es producto de que su percepción de las cosas y de sí misma no se centra en lo negativo ni tampoco cae en el pesimismo.

Principales características de una persona con alta autoestima:

  • Confía en su criterio y en sus decisiones
  • No se deja dominar por las preocupaciones, por el miedo y las dificultades
  • Reconoce sus pensamientos y emociones sin exacerbarlos
  • Confía en su capacidad para resolver sus problemas, pero está dispuesta a pedir ayuda si la necesita
  • No se ve como alguien superior o inferior a otros sino igual en dignidad y valía
  • No es alguien manipulable
  • Respeta necesidades de los demás y convive de buena manera con otros

Características de una persona con autoestima baja

Como mencionaba en las características positivas, la percepción que mantiene la persona de sí es un indicador para conocer su nivel de autoestima.

Por lo que, la característica principal de una persona con baja autoestima es que tiene una percepción de sí misma más bien negativa. Esta percepción poco realista o distorsionada que tiene de sí, la lleva a creer que es de tal manera y que le es imposible cambiar.

Principales características de una persona con baja autoestima:

  • Mantiene una constante autocrítica hacia lo que es y lo que hace
  • Tiende fácilmente a caer en el perfeccionismo y la autoexigencia
  • No confía en su criterio, por lo que cae en la indecisión por miedo a equivocarse
  • Se culpa o se lamenta en exceso por sus errores
  • Suele mostrar una irritabilidad, negatividad o insatisfacción crónica
  • Exacerba las dificultades o los problemas
  • Se siente fácilmente atacada o agredida por otros

El factor fundamental que influye en la autoestima de la persona es la persona en sí misma, con las ideas, los juicios y las creencias que alberga sobre sí.

La compulsión que existe en las personas por estar continuamente criticándose y evaluándose es lo que determina la imagen o percepción que tienen de sí mismas. Por lo que, la persona es la única capaz de disolver ese patrón de crítica y juicios y desarrollar un estado interior de bienestar.


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