Qué es el amor propio – Una mirada más profunda

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El amor propio antes que un concepto, antes que una acción es un estado interior. Comúnmente el amor está asociado a una expresión de cariño o de afecto, incluso, se suele asociar a un sentimiento.

Sin embargo, el verdadero amor va más allá de una emoción y de una acción, se puede expresar a través de acciones, pero no es dichas acciones. Se puede sentir o experimentar interiormente, pero no es una emoción. Las emociones tienen un inicio y un fin, vienen y van, el amor verdadero es duradero, permanece.

El amor propio es un estado interior porque surge en la persona, no proviene desde el exterior sino del interior. Es por esto que, es un estado de conciencia, es un reconocimiento de que estás unido y no separado de la vida. El amor es un estado de unidad, y la aceptación permite reconocer dicha unidad.

En este sentido, el amor propio es, en esencia, un estado de aceptación no un estado de conflicto interior. Por lo que, amar a alguien es fundamentalmente aceptar.

El verdadero amor se puede materializar en este mundo, pero no proviene de este mundo. El más profundo amor que una persona puede expresar a otra no surge de un gesto o de una acción, sino de un estado de aceptación.

Es importante no reducir el amor a una acción o a un concepto porque no lo es, hacerlo, no permite captar la esencia de lo que significa el amor verdaderamente. Y, como el amor no es un concepto no se puede definir, como comentaba, es un estado interior que surge de un reconocimiento personal. 

La aceptación como camino hacia el amor propio

Si no hay negatividad o sufrimiento en una persona ¿qué es lo que hay? ¿qué es lo que queda? Aceptación. La aceptación trae consigo la tranquilidad y el bienestar. No se trata de ocultar o negar lo que siento, sino de aceptarlo, cuando acepto no genero un conflicto interior. Por lo tanto, amarse a uno mismo, podemos decirlo de esta manera, es aceptarse a uno mismo, es estar en paz a pesar de las circunstancias.

El amor propio reside en la aceptación, cuando aceptas tus circunstancias, tu historia personal no entras en conflicto con ello. Y al no entrar en conflicto con ello no generas sufrimiento en ti, por lo que, no hay una identidad, un yo, que se lamente o que se resienta por el pasado ni que se preocupe o tema por el futuro. Simplemente, hay paz, tranquilidad, un estado de conciencia que permite saber cómo hacer frente a las circunstancias cuando estas se presentan.

Evidentemente, la vida cambia cuando lo que predomina en tu interior es este estado de tranquilidad, este estado de conciencia. Entonces, el amor propio no consiste en hacer cosas para conseguir valía, no consiste en convencerte con ideas para sentirte más confiado, importante o seguro. El amor propio surge naturalmente cuando dejas precisamente de juzgarte, de evaluarte, porque en ello reside la aceptación.

La “falta de amor a uno mismo” es finalmente una idea en la cabeza que no me permite estar en paz en este momento. Es un conjunto de creencias que me dicen no soy lo suficientemente esto o aquello y, como inconscientemente creo en ello, sufro. Este es un proceso tan inconsciente en las personas que, sin darse cuenta, se termina transformando en su identidad, en lo que son, un yo que está continuamente en conflicto o que sufre, lo cual es lo mismo.

¿Por qué es importante el amor propio?

Quizá habrás notado que el amor propio (aceptación) es algo esencial no solo para tu bienestar, sino para el mundo que crean las personas a diario. Esa es la importancia que tiene.

Todo grado de negatividad, de sufrimiento o de miedo es finalmente una falta de aceptación hacia la vida. La más leve irritación, ansiedad o nerviosismo es una expresión de ello. La irritación, la ansiedad, el nerviosismo es un conflicto generado por la mente que, en vez de aceptar lo que ocurre y estar en paz, ésta se enfoca en convertirlo en un problema. ¿Qué significa esto? Que en el fondo la mente no quiere resolver las cosas, sino mantener el conflicto.

Vivir la vida en un continuo estado de conflicto es rechazar la vida, es no aceptar lo que es. Y no aceptar la forma en la que se presenta la vida en este momento evita el reconocimiento interior del verdadero amor. O, lo que es lo mismo, evita que surja la aceptación y la tranquilidad interior.

Si tú estás constantemente en conflicto con la vida, ¿cómo puede surgir realmente el amor en ti?

Entonces, las personas se preguntan por qué son tan infelices, por qué es tan difícil ser feliz en la vida o por qué no pueden encontrar el verdadero amor. Esta dificultad no es debido a las circunstancias o a las demás personas, sino al estado que albergan en su interior. Es por esto que hay tanta agresividad y violencia entre los seres humanos, porque eso es lo que llevan en su interior. Buscan unidad, igualdad en el mundo, pero todo intento es boicoteado ¿por qué? porque todavía no hay verdadero amor en su interior.

El amor en esencia es la experiencia de unidad y no de separación y, aceptar lo que es permite el reconocimiento de esa unidad. Y para esto es necesario dejar la mente o los conceptos a un lado.

¿Por qué todavía es tan escaso el amor en el mundo?

Por la incapacidad de las personas de soltar el sufrimiento, por la incapacidad de dejar ir la negatividad, la envidia, el miedo, etcétera. La gran mayoría de personas en este mundo todavía está atrapada en el sufrimiento, todavía son adictas al conflicto, por lo que, no son capaces de dejarlo ir.

Una vez que las personas reconozcan, en sí mismas, la necesidad no reconocida de conflicto que hay en ellas, podrán comenzar a dar cabida al amor. El amor solo puede ser una realidad en este mundo cuando las personas dejan de lado el sufrimiento. Cuando cesa la negatividad o el miedo, que es lo que lleva a sufrir, puede surgir la verdadera aceptación, el verdadero amor.

Reconocer el conflicto o el sufrimiento interior y darse cuenta de que es alimentado por uno mismo, es muy simple, basta solo con observar tu interior. Esto es tremendamente transformador. Poner la atención en el interior es simplemente observar y sentir, sin juzgar. No más juicios, no más críticas, no más negatividad, solo observar y sentir aquello que surge en tu interior.

El amor propio puede parecer algo tan “lejano”, tan “difícil de conseguir” pero no lo es, solo basta con dejar de alimentar el conflicto. Si esperas a que las circunstancias o las demás personas “cambien”, probablemente pases toda tu vida esperando a que llegue el amor a tu vida. Sin embargo, cuando aceptas lo que la vida te ofrece en cada momento no estás en conflicto con la vida, y es cuando te abres a que surja el amor en su esencia más profunda.

En tus actividades cotidianas siempre puedes observar sin juzgar, solo observar, aunque sea por un instante. Cuanto más consciente seas de esta cualidad de observar sin juzgar, más se acrecienta. Dicho de otro modo, cuanto más observas más consciente te vuelves, y los juicios, los pensamientos, las emociones tienen menos poder sobre ti. Una persona más consciente es una persona que trae amor y cordura a este mundo.


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