Cómo aprender a gestionar las emociones – Claves fundamentales

como-gestionar-emociones
francisco-carabantes

Saber cómo gestionar las emociones no pasa en sí por el desarrollo de una habilidad, sino por ser cada vez más consciente de lo que surge en nuestro interior. De esta manera, somo menos dominados por ello ¿por qué? porque somos conscientes de ello, y al serlo, podemos trascenderlo.

Las razones por las que surge una emoción “negativa” pueden ser infinitas. Cada persona ha ido desarrollando sus procesos mentales-emocionales en base a las experiencias de su vida, y estos condicionan en mayor o menor grado su situación actual.

Es por esto que hay ciertas emociones y sentimientos que se vuelven recurrentes y que no son tan fáciles de superar o cambiar, porque la persona inconscientemente los ha hecho parte de sí misma. Es decir, los ha vuelto parte de su identidad: «soy inseguro», «soy impaciente», «soy impulsivo», «soy ansioso», «soy depresivo», etcétera. Esto quiere decir que las personas no solo sienten las emociones o los sentimientos, sino que además sienten que “Son” aquello. Aunque no se exprese explícitamente, esa sensación va acompañada de un sentido de ser.

Los pensamientos son generadores de las emociones y las emociones a su vez generan y refuerzan esos pensamientos, generándose así un círculo vicioso. Lo cual termina viéndose reflejado en los comportamientos y en el entorno. Y ¿cómo se rompe ese patrón? Dejando de alimentar esos pensamientos y emociones.

¿Qué significa gestionar las emociones?

Las emociones y los pensamientos tienen su utilidad, pero en exceso nublan o distorsionan el juicio y la realidad. Por lo que, una persona que tiene exceso de pensamientos y emociones (podemos decirlo de esa manera), se debe a que inconscientemente los alimenta y se deja llevar por ellos. Es por esto que los pensamientos y las emociones se le hacen difíciles de gestionar.

Entonces, lo fundamental para gestionar las emociones y los pensamientos no consiste en generar más pensamientos ni emociones, sino lo contrario. Es decir, puedes utilizar los pensamientos cuando son necesarios, cuando se requieren, pero luego es necesario dejarlos de lado, de lo contrario, te dominan. Puedes sentir una emoción cuando surge, incluso disfrutarlo, pero luego es necesario dejar ir aquello. Cuando te quedas atascado en ello y no lo dejas ir, te vuelves inestable, intranquilo y reactivo.

En esto podemos decir que consiste la gestión emocional. El manejo de pensamientos y emociones en esencia no consiste en controlar los pensamientos y emociones ni en desarrollar habilidades. Consiste simplemente en dejar de vivir en los pensamientos y en las emociones para vivir en la tranquilidad. Y eso lo consigues cuando dejas de reaccionar y darle tanta atención a cada cosa que surge en tu mente.

Claves para gestionar las emociones

La relación entre pensamiento y emoción es muy estrecha, puedes comprobarlo de una forma muy simple en tu día a día. Observa qué ocurre en tu cuerpo cuando comienzas a preocuparte por algo, no tarda en surgir cierta tensión en él, que luego puede derivar en cierta ansiedad o miedo.

Para poder gestionar algo primero es necesario ser consciente de ello, de lo contrario, no se puede gestionar, simplemente, porque no eres consciente de ello.

Haz consciente tu diálogo interior

La primera clave para gestionar las emociones consiste en ser consciente de tu diálogo interior, ese diálogo mental que no para y te quita energía y bienestar.

La gran mayoría de los problemas y de la inestabilidad emocional de las personas no es producida por las circunstancias sino por el diálogo mental que éstas tienen. La mayoría de las personas vive en entornos tranquilos, sin embargo, viven constantemente intranquilos. ¿Por qué? Por ese diálogo que tienen en su interior, un diálogo que es predominantemente crítico y negativo, el cual termina generando estados emocionales perjudiciales.

¿Cómo disminuir el diálogo interior?

Alguien podría decir, bueno, cambiando esos pensamientos por otros mejores, más optimistas, y así nos sentiremos mejor. Pero ¿es realmente factible pensar u “obligarse” a pensar todo el tiempo en cosas buenas u optimistas? La respuesta es no, y lo puedes comprobar por ti mismo en tu día a día.

No necesitas pensar en algo para agradable para sentirte bien, simplemente, deja que surja la tranquilidad, deja que emerja en ti ese estado que es natural. De hecho, el pensamiento interrumpe o estorba el verdadero bienestar, la verdadera tranquilidad.

Entonces, disminuir ese diálogo interior consiste sencillamente en dejar de alimentar dicho diálogo.

Por ejemplo, si estás haciendo alguna actividad, céntrate completamente en realizar dicha actividad, céntrate en ella por completo. Esto coloca tu atención en la acción y la aparta de ese diálogo interior que no tiene ninguna utilidad, nubla tu juicio y además entorpece lo que haces. Como podrás ver es algo muy simple pero que puede llegar a ser muy transformador si lo haces consciente a diario. 

Por otro lado, si no estás realizando una actividad en particular observa los pensamientos en vez de dejarte llevar por ellos. Observar los pensamientos consiste en permitir que surjan, pero sin dejar que absorban tu atención. Podemos decir que: se trata de un observar los pensamientos pero sin seguirlos hacia donde quieren llevarte.

Por ejemplo, si surge un pensamiento de crítica o juicio hacia otra persona o hacia ti mismo, permite que eso esté ahí, que surja pero no lo alimentes pensando más al respecto. Si comienzas a pensar en ello no lo estás observando y no lo estás dejando ir, por lo tanto, perdurará más tiempo en ti y se fortalecerá.

Otra manera de disminuir ese diálogo interior es centrar la atención en tu interior y sentir tu cuerpo, sin nombrar ni analizar lo que sientes. Y lo puedes hacer también tu entorno, observar sin catalogar o nombrar lo que ves, porque eso es más pensamiento.

En esto consiste el no seguir a los pensamientos. De esta manera tampoco se alimentan las emociones que acompañan a esos pensamientos, por lo tanto, comienza a surgir la tranquilidad.

Al principio llevar a cabo esto puede resultar difícil porque estás habituado a alimentar ese diálogo interior y a dejarte llevar por él. Pero con la práctica te resultará cada vez más fácil y natural.

Utiliza la emoción en vez de ser utilizado por ella

Estas dos claves para gestionar las emociones se complementan mutuamente, por lo que, si no eres consciente de ese diálogo interior puedes utilizar las emociones que surgen a partir de este. Muchas veces no somos conscientes de los pensamientos que surgen en nuestra mente, pero si podemos tener una idea de estos cuando se manifiestan en el cuerpo, es decir, a través de las emociones.

Utilizar la emoción en vez de ser utilizado por ella consiste en sentir la sensación, esto te permite ser consciente de lo que sientes, y la vez que eres consciente de ello también lo aceptas. De esta manera, la emoción no te domina tan fácilmente, porque hay un mayor estado de conciencia y aceptación en ti. Al ser plenamente consciente de lo que sientes automáticamente estás aceptando y no rechazando lo que sientes, lo cual es esencial para gestionar las emociones.

¿En qué consiste sentir las emociones?

En un principio puede ser útil identificar o ponerle nombre a la emoción, pero para trascender las emociones es necesario apartar los nombres. De lo contrario, te quedas en las etiquetas mentales.

Entonces, sentir la emoción es sencillamente eso, sentir. Sentir no requiere de pensar sobre lo que sientes, simplemente requiere de sentir aquello que sientes. Pensar o etiquetar lo que sientes te mantiene en ello, al analizar o pensar en lo que sientes no lo dejas ir, sino que lo mantienes y lo refuerzas. Mantienes ese diálogo interior y a su vez, mantienes dichas emociones.

Sin embargo, cuando solo sientes lo que surge en tu interior comienzas a desarrollar un estado de mayor conciencia y aceptación. Al sentir realmente lo que sientes, sin alimentarlo con pensamientos, dejas ser dominado por ello, porque ahora eres consciente de ello. Por lo que, así como surge desaparece.

Al igual que con tu diálogo interior, es muy probable que en un principio notes cierta dificultad o una gran resistencia para hacer esto. Pero con la práctica, es decir, a medida que desarrolles tu conciencia te será más fácil entrar en un estado de tranquilidad y mayor conciencia. La dificultad o la resistencia al principio es normal, esperable, debido a que estás habituado a hacer lo contrario.

En conclusión

No hay nada de malo con los pensamientos y las emociones, la disfunción surge cuando eres dominado por ellos. Por lo que, la gestión de las emociones, al igual que el bienestar en general de las personas, pasa fundamentalmente por una mayor conciencia de lo que ocurre en tu interior. Esto trae consigo tranquilidad y desde la tranquilidad es más fácil gestionar las situaciones.


Otras personas también han leído:

Encuentra más en la sección de emociones.