Conoce todo sobre el desarrollo emocional en la infancia

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El desarrollo emocional en la infancia es un aspecto muy importante en el desarrollo de los niños. A lo largo de la infancia niños y niñas comienzan a tomar conciencia de sus propias emociones y de aquello que las provoca, no solo en ellos sino también en los demás.

Un desarrollo emocional adecuado durante la infancia permitirá al niño adaptarse y gestionar de forma equilibrada las distintas situaciones y relaciones. Esto porque sabrá interpretar y gestionar bien sus emociones y regularlas de forma equilibrada. Sin embargo, en este proceso tienen un papel importante el núcleo familiar y el entorno social en el que el niño se encuentre.

Los vínculos y las experiencias que le aporten el entorno social y familiar, en conjunto con la propia personalidad del niño o niña, potenciarán o limitarán su desarrollo emocional en mayor o menor medida.

En qué consiste el desarrollo emocional del niño

El desarrollo emocional del niño consiste en el desarrollo de distintas capacidades conductuales y cognitivas que los niños desarrollan naturalmente a medida que crecen e interactúan con su entorno. Y otras que desarrollan mediante el apoyo de los adultos.

Por lo que, durante la infancia se pueden identificar principalmente tres aspectos importantes para el desarrollo de una buena base emocional en los niños. Estos aspectos consisten en el desarrollo de la conciencia o comprensión emocional, la regulación emocional y la capacidad de desarrollar la empatía. Veámoslos con más detalle a continuación.

Tres aspectos fundamentales en el desarrollo emocional de los niños

Durante la infancia, los tres aspectos fundamentales del desarrollo emocional de niños y niñas son: la comprensión emocional, la regulación emocional y la empatía.

Comprensión emocional

Los niños desde edades tempranas comienzan a desarrollar la comprensión o conciencia de sus emociones. Esta comprensión se da por la propia perspectiva del niño. Y, por otro lado, por la comprensión que este desarrolla de las reglas de expresión familiares y sociales.

En su etapa preescolar (2 a 5 años) se ven inmersos en situaciones cada vez más diversas que les generan distintas emociones. En esta etapa comienzan a ajustar sus reacciones emocionales para adecuarlas a las circunstancias y a sus propios deseos de conseguir metas.

Por lo que, la comprensión de las emociones y la perspectiva que tiene de estas está relacionada con la propia personalidad del niño. Y, con la relación con sus padres y con el entorno social que le rodea.

Por otra parte, la expresión o inhibición de ciertas emociones o el nivel de intensidad al expresar estas, viene dado en gran parte por la cultura en la que se encuentra. En esos primeros años, ésta ya comienza a poner los límites y diferentes reglas en la expresión de las emociones. Este es un aspecto importante, ya que en cierto grado el niño comprende las emociones a través de modelos externos, sociales.

En esta etapa, la mayoría de niños preescolares no han desarrollado la capacidad de entender que pueden manejar la expresión de las emociones según la situación. Gracias a las experiencias que les aporta el medio comienzan a entender que pueden controlar sus emociones, lo que les permite adaptarse a las situaciones.

Otro aspecto importante en el desarrollo emocional en la infancia es, el desarrollo de la capacidad para entender, conocer y discriminar la presencia de emociones opuestas. Y, comprenden que los demás les pueden provocar distintos tipos de emociones como por ejemplo, las emociones primarias o básicas. Además, el entendimiento de esto es fundamental para conseguir manejar relaciones estables.

Regulación emocional

La regulación emocional se desarrolla, en definitiva, mediante las distintas situaciones que viven los niños. Son estas las que posibilitan el desarrollo de habilidades y recursos que les permiten ir gestionando sus emociones.

A medida que el niño o la niña madura va desarrollando la capacidad de afrontar las exigencias sociales. Esto le permite gestionar sus emociones y comportamientos y además desarrollar nuevos aprendizajes.

La regulación emocional o el manejo de las emociones es, básicamente, entender y reconocer lo que se siente y cuál sería la respuesta más adecuada ante esa situación. Y esto se comienza a desarrollar en los primeros años de vida de los niños. En este artículo tienes las claves fundamentales para aprender a gestionar las emociones, lo cual es importante que los padres conozcan y desarrollen.

La regulación emocional en la infancia consiste en la evaluación que hace el niño de la emoción que siente con respecto a la situación en la que se encuentra. Esta evaluación le aporta mayores niveles de madurez e introspección, ya que reflexiona sobre qué tipos de respuesta ha de tener con otras personas y las consecuencias de estas. Es aquí donde el niño comienza a desarrollar y poner en práctica la gestión o regulación de sus emociones.

Poco a poco los niños con las experiencias de sus vivencias entienden que ciertas estrategias para regular sus emociones son eficaces en ciertas situaciones. Y que estas dependen de lo que se quiere conseguir.

Empatía

La empatía se considera la capacidad que tiene una persona de entender el estado emocional de otra y de responder de forma adecuada con ese sentir. Y esto es parte del desarrollo emocional en la infancia.

A medida que el niño crece es más capaz de comprender cómo una situación puede generar en otra persona diferentes conductas. En este sentido, la empatía es igualmente un proceso de comprensión emocional, que le perite al niño manifestar diversas maneras de afrontar esas situaciones dando relevancia al otro en vez de a sí mismo.

Se espera que a medida que los niños adquieren más experiencias también adquieren mayor capacidad de entender las diversas reacciones de sí mismos y de los demás.

La empatía es un componente emocional que el niño alcanza cuando logra:

  • La propia comprensión emocional
  • La comprensión emocional de los demás
  • La capacidad de regular su propia emoción

Etapas del desarrollo emocional de niños y niñas

En el inicio del ciclo vital de un niño pueden identificarse dos etapas: neonatal e infancia. Y durante el desarrollo de la infancia podemos distinguir dos fases:

Primera infancia o infancia temprana: que va desde los 0 a los 5 años.

Infancia o segunda infancia: que va desde los 6 hasta los 11 años, lo cual luego corresponde al desarrollo emocional en la adolescencia.

Por supuesto, las etapas que se dan durante el desarrollo emocional en la infancia no son algo estricto ni absoluto. Hay que tener en cuenta también que existe una diversidad individual y cultural en los niños.

De los 0 a los 12 meses

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La capacidad para responder emotivamente a los estímulos ya está presente en el recién nacido. Sin embargo, este no muestra respuestas bien definidas que se puedan identificar, más allá de simples reacciones de placer o desagrado.

En los tres primeros meses sus reacciones emocionales de bienestar o malestar son más bien exageradas (llanto o sonrisas). Luego, estas se transformarán en una forma de comunicación, es decir, hay una intencionalidad en ello ya que se da cuenta de que estas son atendidas. 

A partir de los 4 a 5 meses surgen la rabia y el disgusto. Y responde cada vez más a los rostros y a los tonos de voz, ya que es capaz de distinguir e imitar la alegría, la tristeza y el enfado.

Luego, alrededor de los 6 a 7 meses ya es capaz de retener en su memoria objetos y personas. Por lo que, se alegra al ver caras conocidas y también siente miedo o tensión ante la presencia de extraños.

Entre los 8 a 9 meses de vida comienza a desarrollar el sentido de la broma, expresa con facilidad la alegría, el disgusto, la rabia y puede ser consciente si las personas están contentas o enfadas con él, con lo que reacciona de forma diferenciada.

Luego, al año de vida es capaz de captar e interpretar la información o señales que recibe del adulto, por ejemplo, si debe o no debe hacer tal cosa. Por lo que, las expresiones emocionales de un adulto regulan la conducta exploratoria y social del niño.

Del primer año al año y medio

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En esta etapa el niño comienza a expresar más afecto y se muestra más amoroso mediante besos y abrazos, con los cuales explora las sensaciones físicas. A su vez, le gusta recibir alabanzas y elogios por lo que hace, esto lo anima a desarrollar nuevas habilidades.

Al año tres meses el narcisismo está muy presente y suelen aparecer la confianza en sí mismo, pero también el orgullo, los celos y la frustración. Con el surgimiento de nuevas emociones también surgen habilidades para expresarlas de forma sutil e indirecta. En esta etapa puede pasar por distintas fases emocionales de un momento a otro.

Del año y medio a los 2 años

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Durante esta etapa suele surgir un mayor deseo de independencia y autonomía en el niño que se contrapone con su necesidad actual de dependencia. Por lo que, este periodo puede ser de difícil manejo debido a ese tira y afloja que le genera conflicto y frustración. Puedes leer más al respecto en el artículo sobre la baja tolerancia a la frustración, y así conocer sus causas y características.

En esta etapa, a su vez puede estar muy presente el egocentrismo en los niños. En sus mentes la gente que los rodea existe para complacerlos y responder a sus demandas. Es por esto que son menos cariñosos y más aventureros que antes, no siempre buscan el cariño y cercanía de los padres, sino mayor libertad.

Los niños sienten la necesidad de explorar los límites de su poder, por lo que, las solicitudes de los padres habitualmente son respondidas con un rotundo “No”.

De los 2 a los 3 años

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Durante este periodo suelen aparecer ciertas conductas agresivas, por ejemplo, los golpes. Es importante tener en cuenta que esto no tiene la intención de hacer daño, sino que es una reacción más bien involuntaria ante la frustración por no conseguir algo.

En esta etapa puede acentuarse la agresividad y negatividad del niño hacia las propuestas de las personas con quienes convive. Por lo que, suele mostrar rebeldía e insubordinación hacia las reglas sociales. Esto porque los niños comienzan a diferenciar las situaciones que les causan satisfacción y frustración. Y además, comienzan a internalizar el significado de las reglas sociales, por ejemplo, cuando otro niño le quita un juguete y los adultos lo animan a compartir y a no agredir por ello.

Esto le permite al niño aprender a controlar sus emociones y voluntades frente a las situaciones que le causan satisfacción y frustración.

Por otro lado, su capacidad de imaginación les permite predecir las reacciones de los demás. A su vez, sus emociones tienden a ser más cortas y menos frecuentes a medida que se acercan a los tres años. Aunque siguen expresando de manera exagerada las emociones negativas. Sin embargo, su deseo de agradar al adulto sigue presente, por lo que, se esfuerza por expresarlas de forma adecuada y controlar su conducta para recibir el elogio o evitar la desaprobación.

A medida que crece busca probar su poder, es por esto que se puede mostrar manipulador y obstinado.

De los 4 a los 6 años

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A pesar de que el lenguaje tiene un perfeccionamiento gradual a lo largo de los primeros años, entorno a los 4 años este juega un papel importante. Esto porque el niño ya es capaz de atribuir mayor significado a lo que ocurre en su interior y en su entorno. Por lo que, el lenguaje será la herramienta para comunicar sus emociones y experiencias.

Alrededor de los 4 años el niño comienza a desarrollar una mayor conciencia o comprensión emocional. Por lo que, será más consciente de lo que siente y el porqué lo siente.

Otro hito importante en el desarrollo emocional en la infancia es la regulación emocional que el niño desarrolla. Y, en torno a los 6 años deja de lado el egocentrismo y aumenta la intensidad y complejidad de sus emociones, ya que expande su mundo social y comienza a relacionarse con sus pares.

De los 7 a los 11 años

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En esta etapa del desarrollo emocional en la infancia el niño comienza a tener una mayor madurez emocional. Es decir, las razones de sus enfados y alegrías son cada vez más maduras. A su vez, es capaz de percibir las críticas, las injusticias, la incomprensión, e incluso, el sentirse rechazado.

Al relacionarse con más niños y niñas sus experiencias afectivas son más amplias, lo que le permite desarrollar más la comprensión y regulación de sus emociones. Aunque se suelen enfadar con frecuencia, las emociones de los niños en esta etapa suelen ser más equilibradas.

Esta etapa es de entender sus sentimientos y los de los demás. La amistad comienza a ser más significativa para ellos, y valoran la confianza y la fidelidad.

De los 12 años en adelante

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En esta etapa del desarrollo emocional en la infancia los niños se vuelven más reservados con respecto a sus emociones y la expresión de estas. A su vez, comienzan a tener sentimientos nuevos y contradictorios como por ejemplo, amor y odio, soledad y compañía, lo cual da origen a sentimientos más complejos. Puedes conocer más al respecto en el artículo sobre la rueda de las emociones.

Por otro lado, la amistad adquiere mayor predominancia y esta comienza a basarse en la intimidad.

Pautas que benefician el desarrollo emocional en la infancia

  • Tener empatía hacia el bebé
  • Desarrollar un clima de amor y respeto a su individualidad
  • Crear con el niño un vínculo afectivo suficientemente fuerte y seguro
  • Estimular la expresión de sus emociones
  • Ayudarle a poner nombre a lo que siente cuando no es capaz de hacerlo
  • Atender sus necesidades emocionales
  • No reprimir sus emociones y permitirle que explore distintas emociones
  • Ponerle límites claros, coherentes y adecuados a su desarrollo
  • Favorecer su autonomía y ayudarle solo cuando sea necesario
  • Ayudarle a salir de las rabietas y a entrar en calma
  • Enseñarle a calmarse cuando está nervioso
  • Expresar con claridad todo tipo de emociones, sin ambigüedades o contradicciones
  • No obligarle a compartir cuando no está preparado
  • No ridiculizar sus miedos
  • Prestar atención a sus “dramas”
  • Animar la expresión de la compasión
  • Ofrecerle oportunidades para elegir y demostrar su “pode personal”
  • Elogiar su comportamiento positivo y la expresión adecuada de emociones
  • Permitirle probar donde están los límites
  • Enseñarle a expresar con claridad lo que le gusta y le molesta

Estas son algunas pautas que son de utilidad para que niños y niñas puedan desarrollarse emocionalmente en su infancia de forma equilibrada. Aunque según el niño, no todas serán necesarias, algunas serán aplicables y otras no dependiendo de la etapa y del contexto familiar y social.

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