Emociones MATEA: cuáles son y qué significan

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Las emociones MATEA son aquellas emociones básicas o innatas en los seres humanos y que cumplen un objetivo de supervivencia. Estas emociones fueron definidas por la doctora Myriam Muñoz Polit a través de sus distintos estudios e investigaciones.

Esta autora establece que la emoción está al servicio de la supervivencia y las emociones MATEA son reacciones primitivas en las personas, vienen en su “equipaje genético”. Y, a partir de estas se producen sentimientos más complejos que ayudan al desarrollo y adaptación del ser humano en el mundo.

¿Quién es la autora de las emociones MATEA?

La doctora Myriam Muñoz Polit, psicoterapeuta, maestra y escritora mexicana. Con una licenciatura en administración de empresas, maestría en orientación y desarrollo humano, y doctorado en desarrollo humano. Fundó el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt (IHPG) en México.

Muñoz Polit a lo largo de sus investigaciones y de su tesis doctoral, concluye que existen cinco emociones básicas, primarias o innatas en los seres humanos, con las que estos vienen equipados genéticamente. Estas emociones tienen como objetivo la supervivencia y preservación de la vida, y tienen como función la autodefensa.

Y, en su teoría la doctora Myriam Muñoz Polit hace mención a estas cinco emociones básicas denominadas MATEA.

Qué son las emociones MATEA

Las emociones MATEA corresponden a cinco emociones que son básicas e inherentes a los seres humanos. Se les denomina de esta manera porque las iniciales de cada emoción dan origen al acrónimo MATEA, es decir: Miedo, Afecto, Tristeza, Enojo y Alegría.

Con este acrónimo la doctora Myriam Muñoz agrupa las que ella considera las cinco grandes emociones. Las emociones MATEA son las siguientes y la autora define cada una de la siguiente manera:

Miedo

El ser humano es un ser que instintivamente busca protegerse para sobrevivir, y la emoción que está ligada a ese instinto de supervivencia es el miedo. El miedo es la emoción que surge principalmente ante una situación de peligro o ante una situación en la que la persona se siente amenazada. En general, el miedo es una emoción que está catalogada socialmente como negativa y es más bien vista como un símbolo de cobardía. Según la autora.

Afecto

Para la doctora Myriam Muñoz el afecto no es amor, es afecto, es decir, es una emoción primitiva en la que la persona se siente atraída hacia aquello que le puede satisfacer una necesidad. Es una emoción que busca la vinculación y/o la sobrevivencia, y surge cuando existe la percepción de que ciertas cosas en el entorno nos pueden brindar lo que necesitamos, y esto conlleva una reacción de sentirse atraído o de ir hacia ello.

Tristeza

La tristeza es una emoción que básicamente nos ayuda a alejarnos de aquello que nos ha desilusionado o de aquello que no está dando buenos resultado en nuestra vida. Según Muñoz, considera que la tristeza es una manera de retirar la energía en donde estaba puesta, ya que la persona de una u otra manera percibe que ahí no hay más, por lo que la tristeza nos ayuda a retirarnos.  Es una emoción que surge cuando algo no ha resultado como esperábamos y preferimos alejarnos retirándonos hacia nosotros mismos.

Enojo

Para Myriam Muñoz Polit el enojo es una emoción que surge cuando hay la necesidad de defendernos, esta emoción implica un “ir contra algo o alguien”, pero el ataque es más bien una estrategia de defensa. El enojo nos ayuda a estar alertas y buscar la mejor manera de defendernos de lo que percibimos como una invasión o como una amenaza a nuestra supervivencia. Es la emoción más energética porque implica enfrentarse con el mundo.

Alegría

Según la autora, la alegría surge cuando estamos en proceso de satisfacer alguna necesidad, y también cuando dicha necesidad ha quedado satisfecha. Por lo que, la alegría es una emoción que nos hace sentirnos vitales, energéticos, cargados de endorfinas, nos permite sentir entusiasmo.

De esta manera, la doctora Myriam Muñoz Polit nos indica que toda emoción tiene una utilidad, es decir, toda emoción está al servicio de la sobrevivencia.

En general, según Muñoz, si no sintiéramos miedo estaríamos en riesgo todo el tiempo. Si no sintiéramos afecto, no nos vincularíamos, estaríamos en un mundo de absoluto aislamiento. Si no sintiéramos tristeza, nos quedaríamos pegados a aquello que nos es destructivo. Si no sintiéramos enojo, no sabríamos defendernos. Y si no sintiéramos alegría, estaríamos deprimidos todo el tiempo.


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